miércoles, 16 de julio de 2014

ANT ART TIC



El pasado 21 de junio se presentó en Madrid la novela ANT ART TIC, en la que la realidad, una vez más, casi supera a la ficción.

En esta historia se narra que en la primavera de 2014 el rey Juan Carlos I abdica en favor del príncipe Felipe.

En su toma de posesión el joven Felipe VI promete enmendar los errores cometidos por su precursor en el nombre, Felipe V, primer rey Borbón de España.

El discurso del nuevo monarca coincide en la forma, aunque no en el fondo, con lo que se describe en esta novela.

El joven rey es secuestrado antes del inicio de la cumbre bilateral que se iba a celebrar en Yuste para debatir sus iniciativas.

A pesar de todo la cumbre se celebra y se empieza a avanzar en la revolucionaria propuesta del nuevo monarca.


La policía no tiene indicios ni pistas que ayuden a esclarecer el audaz secuestro y finalmente recurren a la ayuda de RRZ, un sofisticado sistema informático de rastreo geoposicional por satélite, y se establece un arriesgado plan para la liberación del prisionero y sus ayudantes.

Al mismo tiempo, la compañía propietaria de la aplicación informática está pasando por momentos difíciles, donde el espionaje industrial, las traiciones y los ciberataques parecen campar a sus anchas…


En los últimos días Ramon Valls me ha entrevistado para su programa Alambique de Escritores, Mónica Fuentes Postigo me ha dedicado una cariñosa entrada en su blog y mi editor se ha hecho eco del evento a través de su web.

“Un viaje de 25.000 Km, comienza con un primer paso” (Presidente Mao, antes de iniciar la Larga Marcha)


Mi agradecimiento a:

¿SUEÑO O REALIDAD? MOTIVACIÓN Y SUPERACIÓN.

El blog de Ediciones Atlantis.

viernes, 13 de junio de 2014

LA FERIA DE LOS VANIDOSOS



Vanitas vanitatis et omnia vanitas! Vanidad de vanidades y todo es vanidad.

Se termina este domingo la Feria del Libro de Madrid, en su septuagésima tercera edición, en la que esta garza ha tenido el discutible privilegio de participar como firmante de ejemplares de su obra “Llora como mujer”.

Habida cuenta de que a los escritores “desconocidos” no se les dan muchas oportunidades para participar en este tipo de eventos, lo primero que experimentas al enterarte es una especia de satisfacción que empieza a alimentar tu vanidad y te impele a hacerlo partícipe a toda la ciudad y al mundo (una especie de Urbi et Orbi, pero más pagano).

Luego caes en la cuenta de que, como no tienes el nombre de Vargas Llosa, ni el marketing de Dan Brown, va a ser muy difícil de que tu glorioso paso por la élite de la literatura contemporánea se vea reflejado “como mereces”.

“Dios mío. ¡Cuánta razón tengo y qué equivocado está el mundo!”, decía Metternich. Bueno, muchos no lo decimos, al menos en voz alta, pero lo pensamos muy a menudo y, lo que es peor, lo creemos muy frecuentemente.

El caso es que la distribuidora, que no la editorial, premia tu presencia en la Feria concediéndote tres horas matinales de un día de diario para vender un número determinado de ejemplares. Tuve suerte y alcancé el 80% del objetivo, gracias al enorme despliegue realizado por mis desinteresados protectores a quién es de obligado respeto mencionar; pero a la hora prefijada pasé por caja para “adquirir” el 20% restante.

Con un poco menos de vanidad y un mucho más de realismo volví por la tarde y me aposenté en el quiosco de bebidas instalado junto frente a mi caseta.  Y de este modo pude completar el objetivo. Prueba superada.

Ya es sabido que “cada uno habla de la feria según le va en ella”, así que no pretendo juzgar el todo por una parte, y mucho menos por una parte tan menor. Lo cierto es que lo pasé muy bien al otro lado del mostrador. Fuí entrevistado en tres ocasiones por estudiantes de IES a los que sus profesores de lengua les habían pedido visitar la Feria. Tuve una discusión con un viejo sindicalista que decía exactamente lo mismo que yo, pero que sólo lo admitía si lo pronunciaba él mismo. Un ciudadano de la República Argentina me hizo partícipe de la “verdadera razón” por la que Catalunya quiere la independencia. Una señora me hizo contarle la historia del libro y me dio las gracias y una enseñanza de economía de guerra “No tengo dinero para comprar libros, pero me gusta que me cuenten de qué va y así me hago a la idea de que los he leído”… Vamos hacia Fahrenheit 451

Llamadas, mensajes de texto, ánimos y buenos deseos. Al final, muy positivo.
Y ahora vamos con los reconocimientos debidos. Sólo pondré nombres porque cada persona sabe de quién se trata.

Por orden de intervención: Marina, Bea, Héctor, Isa, Sito, Cristina, Francisco, Guillermo, Toya, Ana, Ángel, Menchu, Fabiola, Araceli, Quini, Flor, María José, Juan Pedro, Jesus y Mariloli. Y luego están  “Las Sirenas”, aunque el mérito principal es de Marijose. Y, Carmen, desde la obligada distancia; Guzmán desde más lejos todavía y a Merche, que se quedó con Noa.

A todas las personas que me han apoyado con su presencia y su cariño, aunque no hayan podido estar físicamente, millones de gracias. 

La Garza agradecida.

miércoles, 23 de abril de 2014

ESCOTALUNYA



Vivimos contantemente reflejados en los espejos ajenos. Es tanta la importancia que se concede a la opinión pública que se piensa, se actúa y se vive pendiente de la mirada aprobatoria de los demás.

Las redes sociales, de las que los chicos de Zuckerberg son el mejor exponente, son prueba de ello. Hay tanto narcisismo que el ciberespacio huele a tragapán.

Uno de los mejores exponentes de esta “reflexomanía” es el señor Mas. Para sí mismo quiere ser el mártir del siglo XXI de la causa, como Casanova lo fue en el XVIII.

Como aquél pretende tan sólo recibir alguna herida, alguna laceración no demasiado grave para dar una imagen doliente, abatida y resignada, antes de rendirse a la evidencia: Aunque lo pretenda, Escocia no es Cataluña.

El secreto mejor guardado del nacionalismo catalán es que Rafael Casanova, a cuya yaciente estatua se rinde venerada pleitesía cada 11 de septiembre, no murió en la defensa de Barcelona. Después de resultar herido y rendirse al mariscal francés duque de Berwick, se retiró a la casa de su hijo en San Baudilio de Llobregat. Le fue ordenado que entregara el título de ciudadano honrado con que le había agasajado el Archiduque Carlos de Austria en 1707, como reconocimiento a la tenaz defensa que había realizado a sus pretensiones de ser coronado Rey de TODA ESPAÑA. Casanova, una vez recuperado, fue amnistiado en 1719, regresó a Barcelona y volvió a ejercer como abogado hasta 1737, año en el que se retiró definitivamente. Murió en 1743, en San Baudilio de Llobregat, el 2 de mayo, y fue enterrado en la iglesia parroquial de la localidad al día siguiente.

Es cierto que los habitantes de ambos pueblos tienen alguna fama, inmerecida por supuesto, de cierta tacañería; pero la avaricia, incluso la avaricia exagerada, no es suficiente para establecer un reflejo identificativo entre ambas poblaciones. A pesar de que en ambos territorios hay en marcha un plan para conseguir la independencia, las coincidencias no pasan de la mera anécdota.

De hecho, las diferencias reales son mucho más importantes. Escocia ha sido un Reino independiente, con sus propios monarcas y su propia casa real, cosa que no se puede decir de su reflejo peninsular.

Escocia es una de las naciones que constituye el Reino Unido; Cataluña ha sido una Diputación General del Reino de Aragón, que reconoció como monarca a Carlos, nieto de Fernando II de Aragón, su último rey.  Carlos, que fue I en España y V en Alemania, unificó los reinos de sus abuelos en un único trono.

Escocia fue un estado independiente hasta 1707, fecha en la que se firmó el Acta de Unión con Inglaterra, para crear el Reino Unido. La unión no supuso alteración del sistema legal propio de Escocia, que desde entonces ha sido distinto del de Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte, por lo que es considerada en el derecho internacional como una entidad jurídica distinta. Nada que ver con la patria chica de Lluís Llach y Pep Guardiola. Además cuanta con una dinastía real en la que, curiosamente, Cayetana de Alba es figura destacada.

El grado de autogobierno de Escocia es muy inferior al de la actual Diputación General de Cataluña ya que su parlamento no puede adoptar leyes ni normas sin la aprobación explícita del parlamento británico, que, de hecho, sigue conservando la capacidad de reformar, cambiar, ampliar o abolir el sistema de gobierno escocés a voluntad. Obviamente, esta parte se omite en el “riguroso” paralelismo de “Scotaluña”

Escocia puede celebrar un referéndum sobre su independencia porque es una nación que firmó un pacto de unificación que ahora se pretende cuestionar. No ocurre lo mismo a este lado del espejo, ya que no existen dos naciones, sino un único territorio común desde principios del siglo XVI. Territorio que es la suma de diferentes reinos en una única corona. Nunca existió el artificialmente pretendido “Reino de Catalunya”.

Y por último, pero no menos importante, el referéndum en Escocia se celebra por acuerdo entre el Parlamento Escocés y el Parlamento del Reino Unido. La pregunta formal de este referéndum será: ¿Debería Escocia ser un país independiente? Sí o No. Nada que ver con la enrevesada fórmula propuesta por los defensores del “masismo”.

En fin. Un cisne siempre será un cisne. Y un pato, siempre será un pato. Palabra de Garza.


martes, 18 de marzo de 2014

SI MALENA ES UN NOMBRE DE TANGO…



Maleni es un nombre de tongo.

Vaya por delante que esta garza cree en la presunción de inocencia tanto como en la obligación de la judicatura de investigar aquello que, a su criterio, resulte sospechoso.

Y, sin duda, la actuación de algunos políticos que sólo se enteran de las irregularidades que se cometen a su alrededor por la prensa es, cuando menos, sorprendente.

Sí, porque o bien algunos periodistas son más sagaces que Sherlock Holmes y Banaceck juntos, o bien algunos políticos son tan inútiles que no se enteran de nada de nada, oiga. Yo vengo aquí porque me lo pide el partido: Lo mío es el Yoga Védico, pero que quiere usted…. Lo cual no parece incompatible, a primera vista.

La autora del “Antes partía que doblá”, trasposición culta del vulgarismo “Antes muerta que sencilla” ya ha protagonizado, en sus tiempos de ministra de “Fomentelo, Fomeselo” algunas espantás similares.

Cuando una nevada, allá por 2009, dejó paralizado medio país con los aeropuertos inoperantes, Maleni se defendió diciendo que «Si la borrasca cambió de forma impredecible, no las pueden predecir, y si no la predicen quienes la tienen que predecir, ¿cómo quieren ustedes que lo vayamos a predecir aquellos que estamos esperando la predicción?». Elemental, querida.

Ante una delicada pregunta sobre la investigación del accidente de Spanair (Espanoir, decían los chelis), Maleni se salió: «Hay determinadas cuestiones, que aun conociéndolas, no las conozco». Pues eso.

Aunque lo cierto es que estuvo de lujo cuando se quiso desmarcar de Sofía Mazagatos, mis España 1991, conocida por su célebre frase “No se puede estar todo el tiempo en el candelabro”. Para evitar las siempre odiosas comparaciones Maleni argumentó: «Que cada palo aguante su vela, pero yo no soy, como dijo Sofía Mazagatos, el candelabro de todas las velas. Soy el soporte de las velas de las competencias de Fomento». Si es que hay veces que te ves entre la espalda y la pared, Sofia dixit.

Pero lo más actual de su variado repertorio se ha producido cuando la actual vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones ha sido llamada a declarar por la minucia esa de los ERES (un corrupto) de la Junta Andaluza.

A una pregunta sobre el que fuera un alto ejecutivo de la junta, nada menos que Director General de Empleo, dijo: «A Guerrero lo he visto en la tele y ahora no me acuerdo de su cara» Y luego nos quejamos de la Infanta de Naranja.

En respuesta a una pregunta de la diputada de IU Alba Doblas: «No me acuerdo hija, perdón señoría»

Se quejaba del circo mediático que rodea la instrucción de su caso diciendo: «Esta sede parlamentaria merece algo más serio que comentar lo que dicen los medios de comunicación»

Para probar su entrega y dedicación al cargo que ostenta, argumentó: «Me he preparado la comparecencia durante el fin de semana. Yo trabajo»

También se sabe mostrar conciliadora: «Les pido disculpas porque algunas veces soy muy coloquial. No me doy cuenta. En el fragor del debate se me olvida que tenemos que respetar ciertas reglas de comportamiento».

Y dejó otras perlas para la historia, como: «No consulto a una pitonisa para tomar decisiones, como han dicho»; «No me acuerdo ni de la partida 31L (el fondo de los ERE) ni de la 45 G».

Respecto de la fianza impuesta de casi 30 millones de euros la encuentra desproporcionada, aunque no tanto como su sueldo MENSUAL, que supera al de Barck Obama. En este sentido anuncia que recurrirá y defenderá su inocencia. «Tendré la suficiente energía para que todo el mundo se dé cuenta de la injusticia que se está cometiendo conmigo». Que así sea.

La inocencia debe demostrarse lo antes posible, aunque, como dice el dicho popular… cuando el río suena…. La vicepresidenta de una institución que pertenece a los 28 países miembros de la Unión Europea, como la mujer del César, además de ser honrada, debe parecerlo.

Claro que viendo que cobra al mes lo que muchos españoles sueñan con cobrar al año (30.000 €) sostiene que su problema es «menor» comparado «con lo que está pasando la gente» en España y «lo que está sufriendo». 

Menos mal que conserva su corazoncito solidario.

jueves, 27 de febrero de 2014

ALCOBAÇA



Llueve como siempre llueve en Alcobaça. Llueve tan suavemente que sientes que te mojas, aunque no ves la lluvia. Llueve desde dentro del alma.

El rey don Pedro supervisa personalmente el estado de las obras de la que será la última morada de su reina, la esposa, la compañera, la confidente, la amante, la amiga…

La nave central del altar mayor del monasterio de los monjes del Císter, la Abadía de Santa María, acogerá, por propia decisión del rey justiciero, dos tumbas enfrentadas. La otra se la reserva para él mismo. Quiere, y así lo va dejar dispuesto, que lo primero que vean sus ojos en el despertar del juicio final sea el rostro de la luz de su alma.

Llueve con una cadencia eterna, suave. Más que lluvia parecen que  las lágrimas de una legión infinita de ángeles se desbordan, incontenibles, sobre el doliente reino.

Mientras observa el trabajo de los canteros, que hábilmente van dando forma al que será el túmulo funerario de Inés de Castro, recuerda una y otra vez el día en que conoció a la que pronto va a descansar al lado del altar mayor.

Aunque no lo desea, no puede evitar pensar en el fatídico 7 de enero en el que, al regresar de una cacería, encontró a Inés degollada rodeada de sus tres hijos. Las mismas lágrimas de ellos, las del rey, las de los ángeles, las de la lluvia.

“Hasta el fin del mundo y más allá” fue su divisa. Inició una desesperada contienda contra su propio padre, el rey Alfonso IV, que conmocionó a todo el reino. Todo en vano. Para cuando su propia madre, la reina, intercedió entre ambos para evitar desangrar al país, los ejecutores habían huido.

Habían pedido refugio y protección en el vecino reino, donde fueron acogidos por su propio sobrino, el rey Pedro de Castilla. La diplomacia consiguió que los fugitivos fueran entregados a la justicia portuguesa, a cambio de otros prófugos reclamados por los castellanos.

Excepto a Diego Lópes Pacheco, que consiguió huir, a  Alonso Gonçálvez y Pedro Coelho les hizo arrancar el corazón. Este acto no le devolvió la vida de su amor eterno, pero se sintió mucho mejor.

Llueve tormentosamente en el corazón de don Pedro. Una lluvia feroz. Gotas de sangre caen con furia tiñendo de pasión sus sentidos. “Inés, mi amada, mi vida. Ellos no tuvieron compasión contigo ¿Por qué habría de tenerla yo?”

Medio loco de amor, ante la insinuación de que Portugal se habría librado de tener a Inés en el trono, hizo que coronaran su cadáver y exigió juramento de lealtad a sus restos y que fuera reconocida y aceptada como reina por toda la nobleza, por todas las gentes, por todo el orbe…. Hasta el fin del mundo y más allá.

Su hija Beatriz, la que tanto le recuerda a su dulce esposa, le ve sufrir en silencio. Era la mayor y la que más dolor soportó viendo degollar a la madre. Heredera de su carácter protegió a sus hermanos, Juan y Dionisio, y les confortó hasta la llegada de su padre. Una mano suave se posa sobre su brazo, apenas el aletear de una libélula. 

 -  Padre mío, venid. El maestro cantero quiere que veáis el trabajo concluido. 

 

Juntos recorren la imponente nave hasta el altar mayor. Algunos nobles portugueses están presentes alrededor de la estatua coronada que representa a la mujer que, excepto su propia madre, era para don Pedro todo lo que una mujer puede ser para un hombre. La Inés consejera le pediría que no llorase delante de sus súbditos. No es propio de un rey. 




Él sólo se considera un hombre que lo ha perdido todo y ante la magnífica estatua de mármol blanco, cae de rodillas y rompe a llorar. Llora sin consuelo, como un niño, como un hombre enamorado.

Beatriz también mira la efigie de su madre. El parecido es tal que ninguno de los presentes que la conocieron puede evitar un sollozo incontrolable. Llueve dentro y fuera de la Abadía.
Juan y Dionisio se colocan junto a ellos. No pueden ver a su padre llorar. No quieren ver a su padre llorar, pero no hacen ni dicen nada. Un rey puede y debe llorar si es necesario. Y ahora lo es.

Su hijo mayor, Fernando, habido con doña Constanza, acaba de llegar y abraza a su padre. No hablan, pero en ese abrazo está el discurso más elocuente que dos seres pueden pronunciar.

Mañana serán solemnemente enterrados los restos de la reina muerta de Portugal en el Monasterio de Alcobaça. Descansarán por fin en un lugar seguro, a salvo de insidias, celos, traiciones y conjuras. 

-  Nada podrán quitarte ya, alma mía. Y nunca podrán quitarnos nuestro amor. Descansa en paz, reina de mi ser. Este humilde siervo tuyo no tardará en hacerte compañía, donde quiera que estés.

Sus hijos le miran asustados. 

      -    Padre, no digáis eso – le ruegan -. Vuestros hijos os necesitan. Portugal os necesita. La memoria de Inés os necesita.

Estas palabras, pronunciadas por Fernando, el hijo de la princesa muerta de celos, según se rumorea, son las que más aprecia. Al fin y al cabo, de los hijos de Inés no le sorprenderían, pero en boca del hijo de la rival de ésta, son de mucho más valor.

Llueve en el alma del atormentado rey. Hace balance de los últimos 10 años, y recrea los momentos más importantes vividos en una década. Su boda con doña Constanza, con la que casó por poderes sin conocerla; el día que descubrió a una diosa que decía ser la dama de compañía de la Infanta consorte; la abrasadora llama que los envolvió en un fogonazo cegador, nublando su razón y sus sentidos; el destierro de Inés a petición de la reina madre; las cartas que se enviaban; la muerte de Constanza que le trajo a Inés de vuelta a sus brazos, más no a su corazón, porque nunca se había ido…Siete años más de felicidad, cerca de Coímbra, en la Quinta das Lágrimas y el malhadado día en que dejó a Inés a merced de sus verdugos.

      -   Aunque viva mil años nunca podré olvidar estos diez – se dijo en voz baja.

     -  Padre – continuó el infante Fernando –, no parece que la lluvia nos quiera abandonar hoy. Si os parece podríamos pernoctar en el cercano castillo de Alcobaça. 

 -   Es una buena idea, más no para mí. Hoy me quedaré en las dependencias de la abadía. No voy a separarme de ella en este trance. Mañana, cuando toda la ceremonia haya concluido, regresaré a Lisboa.

Saben que el rey no va a ceder en su idea y no insisten. De modo que los tres hijos de Inés acuerdan con su medio hermano, Fernando, que se quedarán en Santa María, al lado de su padre. Al lado del rey.

En el exterior, el majestuoso espacio frente a la primera fachada gótica construida en Portugal se está empezando a desbordar por la llovizna. La inmensa plaza refleja el incesante llanto celeste, donde las etéreas y livianas gotas de lluvia se depositan blandamente en el suelo sin estremecer la superficie del agua acumulada. Es como si lloviese desde el interior de la tierra porque le han robado los restos de doña Inés. Como estar rodeado de lluvia, que no sientes, pero que te moja igualmente. Como un rocío que emerge directamente del suelo.

Llueve como siempre llueve cuando la tormenta ocurre dentro del corazón.