miércoles, 11 de septiembre de 2013

11 SEPTIEMBRE



Por razones diversas, algunas opuestas, otras manipuladas y otras desconocidas, el 11 de septiembre es una de las fechas más conmemoradas en el planeta, si exceptuamos las saturnales de invierno que la Iglesia convirtió en Navidades y los mercados en Christmas.

En mi primer viaje a Santiago de Chile, una vez recuperada la tradición democrática, me sorprendió gratamente que una de las principales arterias de la ciudad llevara el nombre de Avenida del 11 de Septiembre.

En mi segundo viaje, me contaron que un americano de “USA” se había sorprendido igualmente por tan formidable dedicación a lo que él creía que era un tributo al atentado de las Torres Gemelas. 

-        No, gringo – le aclararon – Es por lo de Salvador Allende y el golpe militar que lo derrocó.

Como curiosidad, en un 11 de septiembre de 1541 la recién fundada ciudad de Santiago de Chile fue atacada e incendiada por los indígenas, pero pudieron resistir y rechazar el ataque gracias al tesón demostrado por doña Inés Suarez, pareja de don Pedro de Valdivia, como cuenta Isabel Allende en su obra Inés del alma mía. Ese mismo día un terremoto destruyó totalmente la ciudad de Guatemala.

Ya en España, en 1714, durante la Guerra de Sucesión declarada para optar al vacante trono español, las tropas imperiales fueron derrotadas por las borbónicas en Barcelona.

De nuevo un 11 de septiembre, pero en 1973, El general Augusto Pinochet sublevó al ejército chileno contra el poder constitucional y asaltó el Palacio de la Moneda, sede del gobierno. Durante el asalto resultó muerto el presidente Allende.

En otros años, el 11-S ha sido protagonista por diversas causas, como en 2001, cuando en los Estados Unidos se sucedieron los atentados a las Torres Gemelas (en Nueva York), al Pentágono (en Washington) y a un avión (en Shanksville, Pensilvania)

Hoy se celebra una nueva diada en la capital de la Diputación General de Cataluña del antiguo reino de Aragón. Como en ediciones anteriores se ensalza la figura del mártir Casanova, defensor de la ciudad condal.

Lo que se oculta es que estos hechos ocurrieron como consecuencia de la Guerra de Sucesión Española, que fue un conflicto internacional que duró desde 1701 hasta la firma del tratado de Utrecht en 1713, y que tuvo como causa fundamental la muerte sin descendencia de Carlos II de España, último representante de la Casa de Habsburgo, y cuya principal consecuencia fue la instauración de la Casa de Borbón en el trono español.

En el interior de España la Guerra de Sucesión evolucionó hasta convertirse en una guerra civil entre borbónicos, cuyo principal apoyo lo encontraron en la Corona de Castilla, y austracistas, mayoritarios en la Corona de Aragón, cuyos últimos rescoldos no se extinguieron hasta 1714 con la capitulación de Barcelona y 1715 con la capitulación de Mallorca ante las fuerzas del nuevo rey Felipe V de España.

Para la Monarquía Hispánica las principales consecuencias de la guerra fueron la pérdida de sus posesiones europeas y la desaparición de la Corona de Aragón, lo que puso fin al modelo «confederal» de monarquía, o «monarquía compuesta», de los Habsburgo españoles.

De manera que lo que defendía Casanova y sus valientes partidarios no era la independencia y la libertad catalana, sino al archiduque Carlos de Habsburgo, a quien se quería colocar en el trono de toda España, incluida la DGC..


Insisto en que se tiene derecho a opinar y a desear la independencia, pero no se tiene más derecho que el que opine y desee lo contrario. Y desde luego, no se puede manipular la historia tan alegremente.

Madrid, a 11 de septiembre de 2013.

sábado, 7 de septiembre de 2013

EL REINO DE LAS 17 REPÚBLICAS



El inefable don Manuel Fraga acuñó y explotó la frase “España es diferente”, muy citada también  en su versión inglesa: «Spain is different».

El mismo don Manuel promovió esta campaña, sobre todo destinada al turismo exterior, que pretendía destacar la diversidad de paisajes y el exotismo español.

Como es sabido, este lema fue utilizado en el interior de forma muy distinta, parodiando precisamente las contradicciones que se daban dentro de un mismo país, destacando el fatalismo y el  desaliento que tal diversidad producía en el españolito medio., como un indicador de la anormalidad y excepcionalidad de la situación política de España frente a las democracias occidentales.

Para mi propia vergüenza tengo que reconocer que don Manuel tenía razón. España es, ha sido y será, diferente.

Ahora bien, diferente es sinónimo de diverso o distinto, según el diccionario de la RAE. Entonces España es distinta… ¿pero de qué?

Primero, de sí misma. No conozco ningún país en el que esté peor considerado manifestar un sentimiento de afinidad con la nación. Lusos, albaneses, suomis, helenos, francos, teutones, sajones, helvéticos, nórdicos, bretones, etc. se sienten orgullosos de sus respectivas naciones y muestran sin prejuicios los símbolos del país con el que se identifican. En Iberia se hace a sabiendas de que se te etiquetará de facha como mínimo, como si los únicos españoles fueran los fachas.

Segundo, de todos los países de su entorno, tanto en Europa como en el denominado “bloque occidental”.  Hay otros estados cuya forma de gobierno son monarquías constitucionales. Hay otros que son repúblicas desde hace siglos y otros desde el siglo pasado, pero ningún otro país en un reino con diecisiete repúblicas mancomunadas, que no unidas ni federadas.

Aunque la Carta Magna lo denomine Comunidad Autónoma, lo cierto es que son entes con un gobierno presidencialista, con parlamentos propios, con gabinetes de gobierno compuestos por “consejeros· “consellers” y otros eufemismos parecidos, pero que actúan como ministros. Dictan leyes, a veces en contradicción con las estatales hasta tal punto que muchas de ellas se llevan al Tribunal Constitucional para que decida sobre su viabilidad jurídica. Tienen policía, competencias sobre enseñanza y sanidad y otros ámbitos propios de un estado, por lo que es lógico que acaben concluyendo que lo son.

Cada uno de los presidentes de las diecisiete repúblicas, diecinueve si contamos Ceuta y Melilla, cobra un sueldo superior en ocasiones al del presidente del gobierno central. Sus consejeros, diputados, asesores y aparatos de gobierno tienen también sus sueldos, varias veces superiores al salario medio del país. Mantenemos, además, una casa real, que funciona a veces como Jefatura del Estado, y que también vive de los impuestos directos e indirectos que paga la población de a pie.

Claro que se dirá que no son repúblicas, sino Comunidades Autónomas, que es la forma jurídica con la que se define su funcionamiento. No obstante las instituciones no son lo que se llaman, sino lo que son y lo que hacen. En este sinsentido hemos pasado de la península de los cinco reinos, Portugal, Castilla, Navarra, Aragón y Granada a la situación actual. Y todavía hay quien a esto lo llama progreso.

Y mientras nos hinchamos de orgullo patrio a nivel de gobierno porque en agosto hemos perdido 99.069 cotizantes a la seguridad social, y tres millones en los últimos tres años… aunque el paro ¡ha bajado en 31 personas!. Un palooooooooo!!!!!!

Y encima no nos dan los juegos por eso, por diferentes. ¿Para cuándo la república federal ibérica? Con las diecisiete actuales más Portugal ya seríamos la caraba. 

¡Tiembla occidente!

jueves, 15 de agosto de 2013

DEFENSA INDIA DE BREY



Dado el paralelismo que existe entre la política y el juego de estrategia más universal, el ajedrez, lo ocurrido en la comparecencia del uno de agosto era lo esperado. Después del fulminante jaque al Brey que había dado el ilustre despedido con los pagos más diferidos del orbe, y después de no mover ni un músculo, el afectado, Rajoy Brey, se ha blindado.

Ha puesto su Alfil en flanchetto, esto es, a dos bandas. Se ha enrocado en las posiciones más defensivas posibles y bien custodiado por Dama, Torre, Alfil y Caballo espera tranquilamente que los demás muevan ficha.

Este movimiento, conocido como la Defensa India de Rey, precisamente porque se desplaza al alfil de ese flanco, ha parecido el más prudente al siempre mesurado Rajoy Brey.

Cuando en política alguien se siente acorralado por la situación puede dimitir. En el juego del ajedrez existe una situación parecida a dimitir: El Abandono. Cuando los movimientos futuros nos van a llevar inevitablemente a perder la partida, algunos optan por el abandono y se ahorran tiempo, esfuerzo y energías.

Pero cuando la situación política es insostenible y hagas lo que hagas o digas lo que digas no hay manera de resolver el problema, casi nadie opta por la dimisión.

En ambos juegos de estrategia, ajedrez y política, los movimientos iniciales, realizados por las piezas menos valiosas, dan paso a sacrificios importantes, piezas de más peso, pero que nos permiten mantener la posición.

De este modo, se sacrifican directores generales, algún subsecretario (pocos) y otros altos cargos con tal de que las amenazas contra el Alfil, la Torre, el Caballo, la Dama o el propio Rey queden neutralizadas.

Pero un jugador de ajedrez que abandona cuando está convencido de no tener solución no tiene reflejo en la política. Hasta la fecha, en la península de las 18 repúblicas y un reino, ninguna pieza importante se sacrifica. Y el rey no digamos.

     Para intentar resolver este enigma de relación asimétrica he recurrido nuevamente a la alta tecnología de la aplicación RRZ desarrollada por Ramón Ríos para I+D+i ART TIC. 
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-        Buenos días, Doble Erre Zeta.
-        Buenos días Garza. Es un placer verle de nuevo ¿En qué le puedo ayudar?
-        Tengo un problema de paralelismo.
-      Las paralelas no existen. Acaban convergiendo en el infinito por un lado y….
-        No me refiero a la geometría, más bien a la semejanza de dos situaciones similares pero con normas distintas.
-        ¿Por ejemplo?
-        Ajedrez y política.
-        Curiosa analogía, en efecto.
-        ¿Por qué el ajedrecista abandona y el político rara vez dimite?
-    Hay que tener en cuenta varios factores. El ajedrez se rige por normas internacionales aceptadas de antemano, en la política las normas se adaptan a las necesidades de cada momento. El ajedrecista juega para reforzar su mente, el político lo hace para su beneficio personal. El ajedrecista tiene un código ético y moral, el político sólo reconoce su propia ética y su propia moral y no siempre.
-    A ver si me he enterado ¿El político no dimite porque en el fondo está convencido de que hace lo correcto?
-     Más o menos. Está convencido de que hace lo que él CREE que es correcto, lo que casi nunca coincide con la verdad, ni con la ética ni con la moral…
-    Ya lo veo. Tendría que haber unas normas internacionales aceptadas por toda persona que se dedique a la política para que abandone el cargo en este tipo de situaciones.
-     Ya existe esa figura. Se llama elecciones. El problema es que son cada cuatro años, a no ser que se convoquen anticipadamente.
-        Pues habrá que ver qué se puede hacer. Gracias RRZ
-        Hasta otra ocasión, Garza.

Si no hay dimisiones se convocan elecciones. Si no hay dimisiones se convocan elecciones. Si no hay dimisiones se convocan elecciones….

A ver si cunde.