lunes, 23 de mayo de 2016

ILEGITIMIDAD DEMOCRÁTICA



Una medida inmoral e indigna, decidida y aprobada democráticamente, sigue siendo una medida inmoral e indigna.

Nunca he entendido muy bien la paradoja a la que se refieren con la frase “discriminación positiva”. He recibido muchas y serias explicaciones al respecto, casi todas en la línea de justificar una injusticia atávica con otra injusticia, aunque parezca más amable y aceptada.

Hay alimentos “ecológicos” que son más caros que los que no traen tan progresista etiqueta y no por ello resultan más saludables. Sobre todo, ahora que parece ser que los alimentos transgénicos no son necesariamente más perjudiciales que los tradicionales.

Esta moda de adjetivar la realidad para darle un nuevo valor (nunca “valorizar” ni “poner en valor”) resulta muy conveniente para justificar un mayor precio, una injusticia social o una medida arbitraria y torticera.

Democracia y Justicia no son palabras sinónimas, lo mismo que no lo son Legalidad y Moralidad. Pero si algo se reviste de legalidad, aunque a todas luces sea injusto, ya tiene un punto de razón para quienes lo perpetraron.

Algo parecido ocurre con la libertad de expresión, ese derecho que nos atribuimos para justificar la mala educación y las ganas de dar la nota; pero que negamos a los demás cuando lo expresado no coincide con nuestros intereses. Si nos arrogamos el derecho a opinar tenemos la obligación de escuchar otras opiniones. Quien está dispuesto a dar, tiene que estar dispuesto a recibir. Es lo que se llama justa correspondencia. 

No es razonable negar el derecho a expresarse en contra de lo “oficial” a otros compatriotas que no comparten lo que viene a ser “el pensamiento único”.

De modo que las barbaridades aprobadas democráticamente por un parlamento elegido por sufragio universal y con mayoría suficiente, siguen siendo barbaridades, a pesar de los adjetivos y etiquetas que se quieran añadir, de las leyes aprobadas a toda prisa para legitimar la barbarie, y de los tribunales creados al efecto y a la medida para garantizar el cumplimiento legal de los nuevos bloques legislativos.

Como es lógico es posible que leyendo lo anterior se lleguen a identificar estos argumentos con posturas y situaciones recientes. Eso demuestra que, como ya es sabido, quienes olvidan la historia se condenan a repetirla.

Todo lo anterior ocurrió y ocurrirá en el futuro si no somos capaces de identificar las señales que emite el autoritarismo en sus comienzos, su fase más amable.

Aunque fue el partido más votado en dos ocasiones, lo que se conoce como “ganar las elecciones”, sabemos que Hitler nunca alcanzó mayoría absoluta, ya que su mejor resultado fue el 44% logrado el 5 de marzo del 33.

No obstante, lo que no consiguió en las urnas lo obtuvo en los despachos. De este modo se hizo con el control del parlamento. Todo de forma legal, ya que es legítimamente democrático pactar con el diablo con tal de fastidiar al adversario.

Una vez que el aparato nacionalista tomó el control fue necesario promulgar un nuevo marco legal a su medida, la denominada “Ley Habilitante”, que fue sometida al parlamento. El resultado fue que 444 diputados votaron aprobando la ley y sólo los 94 del SPD lo hicieron en contra. El parlamento había aprobado democráticamente la mayor aberración de la historia moderna con un abrumador y aplastante 83%. A este respecto Joseph Göbbels fue muy sincero:
«La voluntad del Führer ha quedado establecida totalmente, los votos ya no importan más. Sólo el Führer decide.

A la muerte del anciano presidente de la República de Weimar, el canciller Hitler concentró todo el poder en su persona. El resto es Historia que convienen no olvidar.

jueves, 14 de abril de 2016

COMO VAS, TE MIRAN



Una de las recomendaciones que te hacen siempre que tienes una entrevista, ya sea de trabajo, negocios, social o cita a ciegas, es que procures causar una buena impresión.

Todos los gurús de las relaciones sociales coinciden en que “nunca tendremos una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión”.

No se trata, pues, “de ser” tanto como “de parecer”.

Don Jacinto Benavente, en “Los Intereses Creados”, pone en boca de su personaje CRISPÍN esta afirmación: “¡Antes me desprendiera yo de la piel que de un buen vestido! Que nada importa tanto como parecer, según va el mundo, y el vestido es lo que antes parece”.

Sin duda el Nobel de Literatura madrileño conocía el viejo aforismo popular sobre la forma de vestir que recoge el libro “Teatro Universal de Proverbios” en su entrada 918: “El hábito no hace al monje”.

El argumento que acompaña a esta expresión es pura sabiduría secular.


Andar al adivinar
es juzgar por lo exterior.
Pero más cumple mirar
para poder bien juzgar,
en el hombre, lo interior.
          Ni por ver a uno andar
en hábito de seglar
dejara de ser calonge.
Que el hábito no hace al monje,
mas la profesión reglar.




Eres lo que eres con independencia de cómo vistas. No obstante, un estudio realizado por el Departamento de Sociología de la Universidad de California en Berkeley se empeñó en comprobarlo.

Esta institución no es baladí, ya que figura entre las seis mejores del mundo académico y, entre su profesorado, alumnos e investigadores, ha ganado un total de 72 Premios Nobeles, nueve Premios Wolf, siete Medallas Fields, 18 Premios Turing, 45 Becas MacArthur, 20 Premios Oscar y 11 Premios Pulitzer.

El experimento, muy simple, consistió en formar dos grupos de alumnos voluntarios a los que se les explicó que un sujeto anónimo y desconocido por ellos se prestaba espontáneamente para comprobar la resistencia física del ser humano a la electricidad.

El sujeto era visible en todo momento para los participantes de la prueba.

El supuesto director del proyecto les pedía que giraran un potenciómetro que, aparentemente, aumentaba la carga eléctrica sobre una persona – un actor – que simulaba recibir las descargas.

Un grupo fue dirigido por alguien vestido de modo informal y desenfadado, aunque sin caer en extremismos; el otro se encontró con un individuo vestido de Blazer, pantalón impecable, zapatos brillantes y el flamante escudo de la universidad bordado en el bolsillo superior izquierdo con el emblema del centro académico bien visible: “Let there be light = Hágase la luz”.

En ambos casos se dieron las mismas razones y argumentos. En ambos casos actuaron las mismas personas. Sólo cambió la forma de vestir del “director del proyecto”.

La conclusión fue demoledora: En el primer grupo las instrucciones de aumentar la carga eléctrica fueron desobedecidas cuando el indicador mostraba que se estaba a punto de superar el límite de resistencia humana. En  el segundo, la mayoría de sus integrantes no tuvo inconveniente en llegar hasta la zona señalada como “peligro de muerte”.

Ahora que cada quien saque sus conclusiones; pero parece evidente que COMO VAS, TE MIRAN.

domingo, 27 de marzo de 2016

HACIENDA SOMOS CASI TODOS



Durante el circo del caso… (Perdón). Durante el juicio del caso Noos quedó demostrado más allá de cualquier duda razonable que Hacienda no somos todos.

A los que no nos queda otra que “contribuir” por deducción directa nos pareció una especie de burla que la propia Hacienda, a través de sus representantes legales, nos hiciera caer del burro y reconocer que “no todos” contribuimos a engrosar las arcas del Estado.

Esas arcas con las que se paga a una familia real; a un gobierno central, a diecisiete repúblicas autónomas y a dos ciudades-estado. Todos con sus presidentes, ministros, consejeros, asesores, directores generales y demás parafernalia oficial.

No es extraño que surjan voces reclamando que de los dineros públicos no se destine ni un céntimo para subvencionar a las confesiones religiosas, alegando la declarada situación aconfesional del Estado. 
Además, añaden, no todos los contribuyentes son creyentes, militantes, seguidores o simpatizantes. Así pues, quien quiera templos que los pague.

Siendo coherentes cabría hacer notar que no todos los contribuyentes votan a los partidos. Es más, sólo una minoría son militantes, seguidores, o simpatizantes. La abstención es un índice cada vez más creciente.



También es cierto que los afiliados a las diferentes centrales sindicales son cada vez menos y sus antaño tumultuosas demostraciones de fuerza hace tiempo que son sólo un recurso de hemeroteca.

De modo que me atrevo a solicitar a los poderes públicos que suspendan con carácter urgente las subvenciones, ayudas, aportaciones, sufragios y financiación que se hace, con dinero público, a las organizaciones políticas, sindicales, patronales y confesionales.



Con el dinero ahorrado se pueden incrementar las partidas de Sanidad, Educación, Energía e Infraestructuras que es lo que queremos los contribuyentes.

Quien quiera hechiceros, que los pague. O un preclaro líder. O un animador de circo.

martes, 3 de noviembre de 2015

ALGO ESTÁ PASANDO.

ALGO ESTÁ PASANDO.
El conocido como Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) es un retrovirus responsable del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, más conocido por sus siglas, SIDA, sinónimo de irreversibilidad. A los portadores de este terrible virus se les conoce como “seropositivos”


No obstante, aunque hay personas portadoras del VIH que nunca llegan a desarrollar la enfermedad, el sólo hecho de ser “seropositivo” resulta inquietante y genera un profundo aislamiento social. Hace más de 32 años que el equipo del doctor de Luc Montagnier identificó el síndrome y seguimos, mayoritariamente, sin conocer su comportamiento y evolución.

Pero algo está pasando.



Mi amigo y “alma mater” de Lanzanet, Jorge Bono, ha montado una Gala en colaboración con Rosangela Da Silva y la Fundación Apoyo Positivo, en la se está organizando una subasta online que dará comienzo la noche del día 1 de diciembre, el Día Mundial del Sida, durante un especial evento en las instalaciones del Cambridge Soho Club de Madrid. Diferentes personajes públicos y artistas están donando objetos, gracias a la colaboración de la modelo Rosangela da Silva.

En breve harán el lanzamiento del programa definitivo de la gala, en la que está previsto presentar la nueva imagen de Apoyo Positivo; los nuevos proyectos audiovisuales de la entidad: "Orgullo, el documental" y "Jóvenes divserxs"; el inicio de la campaña de crowdfunding, a través de la subasta, del proyecto Algo Está Pasando y su futuro centro; otras sorpresas y actuaciones.

Se siguen buscando colaboraciones y donaciones para la subasta. Por ello te pido que si tienes algún objeto o idea que pueda ayudar a sacar adelante este proyecto, contactes con ellos a través del email  "coordinacion@apoyopositivo.org" o rellenando el formulario "Quiero participar" de su página web:

Y si quieres contribuir al proyecto desde ya, tienen abierta una "cuenta cero" para donaciones:
IBAN ES85 2038 1096 1560 0051 4020

Entre todos vamos a tratar de recaudar lo máximo posible agradeciendo a la Fundación Apoyo Positivo su colaboración para montar un evento de tal envergadura. Y va a ser una gala muy completa.

Os dejo el acceso directo a la página de la Gala. DESPERTANDO CORAZONES... Un proyecto, una promesa, un sueño por cumplir.

Si un proyecto así no merece nuestra solidaridad, poco hay que añadir. Algo está pasando.


lunes, 21 de septiembre de 2015

LEY DEL MÍNIMO ESFUERZO

El símbolo regio por excelencia en la heráldica es el león. A su imponente figura y su porte distinguido se unen la bravura, la fuerza y la potencia que los personajes que usan su imagen quisieran poseer.

No obstante, el león posee otra cualidad que le hace más atractivo, si cabe, a los ojos de sus fieles seguidores: Mientras descansa plácidamente en su territorio particular las leonas se organizan para proveer los alimentos.


Porque son las leonas, y no los leones, las que cazan en grupo. Con una eficaz y eficiente economía de medios estudian las características de sus víctimas y  seleccionan a las presas más débiles, las que podrán someter con más facilidad, de acuerdo con la “Ley del mínimo esfuerzo”. Claro que a veces se confunden en la apreciación de la aparente debilidad de la pieza y reciben un severo correctivo, lo que les lleva a renunciar a su captura para tratar de encontrar otra opción más asequible. A veces.


En la vida del mamífero placentario superior ocurre algo similar. Tanto en la infancia, inocentes criaturas que actúan sin maldad ni rencor, solamente movidos por el afán de divertirse a costa de humillar a sus semejantes y destacar ante los demás, bajo la premisa de elegir a las presas más débiles, aquellas que consideran que podrán escarnecer con mayor facilidad, conforme a la “Ley del mínimo esfuerzo”. Hay ocasiones, pocas, en las que confunden la buena disposición con un carácter frágil y suelen salir trasquilados. En ocasiones.

En la edad adulta se sigue presentando este tendencia; pero ya sin la inocencia y la ausencia de maldad o rencor, sino más bien movidos por la necesidad de escarnecer a las personas de su entorno, siempre de acuerdo con los principios de escoger a aquellos sujetos que consideran más adecuados para dirigirles sus puyas en la confianza de que no intentarán defenderse, respetando escrupulosamente la “Ley del mínimo esfuerzo”. Claro que de vez en cuando, la aparente vulnerabilidad de la supuesta torturada se revela de acero templado y las lanzas se vuelven cañas. De vez en cuando.

Recuerdo que, siendo niño, tuve dos problemas de este tipo: Uno por mi apellido, con lo que la “originalidad” consistía en oír al listo de turno eso tan ingenioso de “Arribas y Abajos”. El otro por mi temprana miopía, lo que inevitablemente derivaba en “Cuatro Ojos”.

Debo reconocer que ambas situaciones me irritaban bastante, hasta el punto de que, en cierta ocasión, mi padre descubrió la huella que una triste lágrima había dejado en mi mejilla. Me interrogó directamente por el motivo de mi pasado llanto y cuando le expliqué que se burlaban de mi apellido simplemente me dijo: No te achantes, chaval. Responde lo que sea, lo primero que se te ocurra, pero no te achantes. Si lo haces no te los quitarás de encima jamás. Jamás

Yo me defendí diciendo que empezaba uno y los demás le seguían. No hay problema, me dijo. Cuando le pares los pies al primero los demás le dejarán solo. Por la “Ley del mínimo esfuerzo” buscarán a otro con quien meterse y te dejaran en paz. Los críos tienen un concepto de la solidaridad muy perverso, que les hace aliarse con quien parece llevar la voz cantante para no ser blanco de sus ataques.

Confieso que de la última frase no entendí prácticamente nada, excepto que tenía que dejar claro que yo no era la presa más débil.

A la mañana siguiente el primero que me llamó “Cuatro ojos” recibió un “¡Come rastrojos!” como respuesta. No se lo esperaba, de modo que se desconcertó y no insistió. En el recreo otro reiteró la alusión visual y se llevó la misma réplica. Al salir por la tarde un “Arribas y abajos” obtuvo por mi parte un misterioso “Lo tengo debajo”, vaga alusión a algo que los más gallitos podrían interpretar como referido a sus virtudes de aprendiz de macho.

Lo cierto es que funcionó y nadie me volvió a molestar. Ni que decir tiene que los soberbios buscaron otras figuras en las que proyectar sus complejos de superioridad, perfectamente orquestados por los perversos solidarios, como los definiría mi padre.


Hoy no sólo no me callo ante cualquier ataque hacia mi persona, aunque sea en tono jocoso y no de burla, si no que intento impedir que se trate de denigrar a otras personas en mi presencia. Siempre.

martes, 8 de septiembre de 2015

LA CULTURA NO ES TORTURA.


Que nadie se escandalice que la cosa no va sobre la Inquisición, la Gestapo, la CIA, ni la KGB. Y no, tampoco va de toros. Simplemente va de CULTURA, esa palabra que, cuando aparece en los medios, suele ser vista como sinónimo de tedio extremo, aburrimiento mortal y tormento insoportable.

Un espacio cultural en cualquier cadena de televisión se asocia a uno o varios profesionales de la pedantería que bombardean al espectador con su palabrería ininteligible y con sus elevadísimos análisis sobre el significado de lo intranscendente.

En los medios gráficos se consideran inevitables páginas de relleno, cuando son diarios, y un suplemento “culto” en el caso de los periódicos. Pero muy pocas personas los leen.

En las emisoras de radio se relegan a horas intempestivas, fuera de toda lógica, y con un formato similar en presunción, jactancia y suficiencia que en la televisión.

Y lo más curioso es que un pueblo culto difícilmente es manipulable, razón por la que parece que todo lo anterior se justifica. Que no se diga que no abordamos la cultura, pero dentro de un orden y a horas relativamente inocuas para que la sed de la ilustración y el conocimiento siga vigente.

Circula por twitter un mensaje de @GramaticaReal que asegura que “el peor enemigo de un gobierno corrupto es un pueblo culto”. Si damos por cierta esta afirmación, en España, como en otros países, el gobierno no tienen enemigos. El descabezado Robespierre, al que apodaron “el incorruptible”, sostenía que “El secreto de la LIBERTAD consiste en educar a las personas, mientras que el secreto de la TIRANÍA radica en mantenerlas en la ignorancia

Algunos espacios culturales están específicamente diseñados para aburrir, es cierto; pero hay mucha oferta cultural que no se aprecia ni se valora, que existen de un modo transparente, casi clandestino, y que no consigue enganchar “a la audiencia”. Es una triste realidad que hay quien presume de no haber leído un libro en su vida, como si fuera una hazaña sobrenatural. Lo triste es que encuentran siempre alguien que les ríe la supuesta gracia.

Para André Malraux, la cultura es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento, que, en el curso de los siglos, han permitido al hombre estar menos esclavizado. Y sin embargo se ve (la vemos) como una forma de tortura psicológica de la que es mejor alejarse lo más rápidamente posible.

Y lo cierto es que, en efecto, LA CULTURA NO ES TORTURA. Así lo afirmaba Mercedes Sosa: “La cultura es lo único que puede salvar a un pueblo, lo único, porque la cultura permite ver la miseria y combatirla. La cultura permite distinguir lo que hay que cambiar y lo que se debe dejar, como la bondad de la gente, el compartir una empanada, un vino...”
Porque, en efecto, hay cultura en una excelsa composición de ópera; en una partitura prodigiosa; en un libro que emociona y cautiva; en una escultura moderna o clásica; en una pintura flamenca, impresionista o cubista; … y en un vaso de vino o un café compartido.

En realidad, ¿Qué valor tiene toda la cultura cuando la experiencia no nos conecta con ella? (Walter Benjamin).

Se empieza a echar en falta un espacio cultural asequible, ameno, cercano, que sepa conectar con el público y que se emita antes de las tres de la madrugada. Algo que exprese con toda rotundidad que LA CULTURA NO ES TORTURA.