lunes, 28 de octubre de 2013

DE IURIS



Témis, la deidad griega que encarna a la JUSTICIA se representa como una mujer con los ojos vendados portando una balanza en su mano izquierda y una espada en su mano derecha.

Creemos erróneamente que la Justicia es ciega por la venda sobre sus ojos. Lo cierto es que, si fuera ciega, no necesitaría tener los ojos tapados. Así pues, esta venda sólo pretende impedir que vea a los litigantes, precisamente para evitar que al reconocer a unos y otros pudiera perder su imparcialidad.

La balanza pesa los diferentes hechos y la espada permite aplicar la ley que se deriva de sus sentencias. Todo muy sencillo, para los habitantes del Olimpo.

La realidad es muy diferente. En España se llegó a condenar a un edil andaluz (Pedo Pacheco, alcalde de Jerez de la Frontera) por decir públicamente que “la Justicia es un cachondeo”. Pero como en el famoso discurso de Marco Antonio tras la muerte de Julio César a manos de Bruto y sus conjurados, relataremos los hechos sin hablar mal de la Justicia.

El juez Garzón es hasta hoy el primer condenado por la trama Gürtel, entre otras razones por investigarla, pero la Justicia NO es un cachondeo.

La ejecución de la sentencia por pederastia contra Santiago del Valle le habría llevado a la cárcel y Mari Luz Cortés hoy estaría viva, pero la Justicia no es un cachondeo.

Las piruetas legales de Silvio Berlusconi le mantienen al margen de las sucesivas sentencias condenatorias que se dictan contra él, pero la Justicia NO es un cachondeo.

Miguel Carcaño ha dado cinco versiones distintas sobre el paradero de Marta del Castillo, cuyo cuerpo sigue en paradero desconocido, pero la Justicia NO es un cachondeo.

IU (Iñaki Urdangarín, no me piensen bien) un presunto defraudador a gran escala se instala en Suiza, donde vive de cine de lujo, pero la justicia NO es un cachondeo.

El Supremo dice, "no estamos ante una persona carente de recursos, sino ante una persona que habiendo tenido una exitosa carrera política, se ha lucrado en cantidades importantes a través de operaciones fraudulentas en unos casos, y en otros muy sospechosas y quizás pendientes de investigación". Se refiere a María Antonia Munar, no se asusten que la Justicia NO es un cachondeo.

En esta misma sentencia se concluye que "quienes tenían el control del dinero público, y por tanto, quienes estaban en condición de decidir la mejor aplicación del dinero de todos, optan –de manera formalmente irreprochable– por sustraerlo." No se han visto párrafos tan elocuentes en los casos de Matas, ni los veremos en Urdangarin, ni en los EREs, ni en Bárcenas, ni en José Blanco, ni en Francisco Camps, pero la Justicia NO es un cachondeo.

Han descubierto una sentencia de corta y pega, en la que se reproducen literalmente las conclusiones del ministerio fiscal y en las que, curiosamente, se confunde al profesor Neira nada menos que con la asistenta de Carmina Ordoñez, pero la Justicia NO es un cachondeo.

... Es una historia interminable, en efecto. Recuerdo el caso de aquel Kamikaze que circulando en dirección contraria provocó un accidente en el que murió un inocente… y fue indultado por el estado, cuyo ministro de justicia, Alberto Ruiz-Gallardón (más que gallardo, obviamente) es el padre de uno de los abogados del bufete que presentó la petición del indulto…pero la Justicia NO es un cachondeo.

El Ejecutivo 'desconocía' que el kamikaze tuviese "relación familiar" con "cargos públicos" del PP.  

Y luego está lo de Estrasburgo y las salidas masivas de pobres condenados por asesinato, terrorismo, violación y otros actos merecedores de reclusión,  pero que han visto vulnerados sus derechos humanos. Pero la Justicia No es cachondeo.

Ya lo dijo Felipe González en marzo de 2010: “La justicia está hecha unos zorros por culpa del ganao que hay dentro” 

Pero la Justicia NO es un cachondeo.

jueves, 24 de octubre de 2013

EL PROGRESO DEL HOMO SAPIENS



El mamífero superior es el único ser vivo que es capaz de arrogarse la propiedad de la tierra y de cuantos recursos se contienen en ella.

Explota el agua, los minerales, los bosques, los animales, todas las fuentes potenciales de riqueza y, lo más curioso de todo, a su propia especie.

Desde que se escribe la historia, la humanidad se divide en dos grupos: Los empleadores y los empleados. Antes se denominaban amos y esclavos, pero gracias a la evolución racional se han cambiado estos apelativos tan denostados.

No obstante, los empleadores han conseguido seguir vinculando a sus empleados con las denominadas "leyes laborales", ese gran logro de la inteligencia humana que consiste en escribir sus propias normas para poder imponerlas cuando lo consideran necesario.

De esta forma, gracias al tecnicismo de los contratos de trabajo, los empleadores toman a prueba por tiempo limitado a los empleados, los confirman o rechazan y el sistema se mantiene casi igual desde hace miles de años.

En la antigua Roma se promulgaron sesudas leyes que regulaban la situación de los esclavos respecto de sus amos, de tal manera que se detallaba claramente cualquier eventualidad en su relación, incluso la concesión de la libertad: La Manumisión.

En efecto, un esclavo  podía  ganar su libertad de diferentes modos. Algunos eran liberados en los testamentos de sus amos, otros eran liberados en vida y otros podían comprar su libertad a sus dueños. A estos esclavos se les llamaba “Liberatus” o Libertos. Hoy, sencillamente, son desempleados.

En cualquier caso, tanto los libertos como los desempleados, siempre han necesitado sobrevivir de algún modo, dado que la actividad que desarrollaban es, por lo general, su único modo de subsistencia.

En el caso de los libertos, era frecuente que se volvieran a poner al servicio de otros amos, o se enrolasen en el ejército o acabasen como gladiadores. Algunos, muy pocos, fueron utilizados por el emperador Claudio como funcionarios del estado y los menos, si eran poseedores de tierras, podían sobrevivir con su propio trabajo, siendo sus propios jefes (autónomos).

Hoy la situación del liberto no ha cambiado demasiado. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado (Ejército, policías más o menos nacionales y autonómicas y Guardia Civil) y la administración del estado recogen anualmente muchas más solicitudes de las que pueden absorber. Los emprendedores del autoempleo siguen en aumento a pesar de la carrera de obstáculos en que se ha convertido ser autónomo hoy en día. Y el resto se las ingenia para sobrevivir como puede, incluso cometiendo alguna “irregularidad”, como se encarga de recordar la “Vice” cada vez que tose.

Si en lugar de tanta concentración de riqueza se diera por repartir un ridículo 10% de lo que atesoran los empleadores, es más que probable que hubiera empleo para muchísima gente, pero claro, como decía Gala (don Antonio), si en lugar de conseguir trabajo para todos, el gobierno se dedica a “salvar a la banca”, es que estamos en manos de una caterva de gilipollas. Sobre todo cuando esa banca obtiene miles de millones de euros de beneficio sin sonrojo, ni devolver ni un céntimo de lo invertido para sanearla.

Eso es progreso.

domingo, 20 de octubre de 2013

BAILE DE CIFRAS



Hay una expresión clásica: Dadme las cifras, que yo haré que digan lo que a mí me conviene.

No hace mucho, en uno de mis viajes a Barcelona, me sorprendió la vehemencia con la que muchas personas argumentan sus deseos de independencia: España nos roba.

Como no pude reprimir mi curiosidad pedí algún razonamiento demostrativo de tal afirmación.
-        El estado ha ejecutado en Cataluña el 80% de la inversión prevista y en Madrid, el 120%. Eso es robar a los catalanes.

Cuando preguntas a cuánto ha ascendido la inversión total en Cataluña y en otras CC.AA. te dicen que no lo saben, pero que España nos roba.

De modo que indagando aquí y allá me encuentro con un informe de Antonio Espinosa, que es secretario de estudios y programas de Ciudadanos (C´s), bastante ilustrativo sobre el 
tema.

Este dossier indica que Cataluña ha recibido en los últimos diez años 19.937 millones €, siendo la comunidad que más dinero ha ejecutado en infraestructuras en este periodo.

Aunque fuera cierto que se ha ejecutado el 80% de lo acordado, en el mismo tiempo la ejecución estatal en Madrid ha sido muchísimo menor, pero, claro, la cifra resultante es del 120% de lo previsto. “España nos roba”, repiten como un mantra.

A esta moda se ha apuntado también la Hermana Aya, Sor Aya. “Los parados nos roban”, dice sin pestañear. Hay 520.000 personas que cobran en “B”, vino a decir.

Vaya por delante que un solo céntimo que se distrae de la caja común nos afecta a todos. 

Dicho esto, lo de S.S. de S. es otra manera sutil de utilizar las cifras en provecho propio.

Se toman las actividades fraudulentas reales (cerca de 60.000), se juntan con las acciones de retirada de prestación por no sellar (aunque se puede hacer por Internet), se inflan un poquito las irregularidades y excepciones (nunca fraudes) y se dice sin pestañear que más de medio millón de personas en situación de desempleo han intentado defraudar a Empleo, cobrando en “B”.

Eso sí. Ni una sola palabra sobre la cuantía teóricamente defraudada. Quizá porque no alcanzaba la bonita suma de los 42 millones de euros que su extesorero consiguió reunir con su honrada labor en bancos suizos, tan patriota y tan español, sin tributar ni un céntimo por ello en su país.

Dadme las cifras, que yo haré que digan lo que me conviene.

El estudio citado lo podéis encontrar en: 



martes, 15 de octubre de 2013

CON LA IGLESIA HEMOS DADO, SANCHO.




Con esta frase, cuenta Cervantes cómo Don Quijote, tratando de encontrar el supuesto Alcázar de Dulcinea del Toboso, se encontró frente a la iglesia del lugar. De esta sencilla expresión los intérpretes esotéricos de todo tipo que pululan por el universo mundo deducen que quiso decir: Con la Iglesia hemos topado, Sancho amigo.

Del diálogo siguiente entre el señor de La Mancha y su socarrón escudero no se infiere crítica alguna a la institución eclesial, pero eso ya no importa. Ponemos Iglesia en mayúscula, cambiamos “dado” por “topado”, mucho más peyorativo y ya tenemos la cita cervantina lista para ser demagógicamente divulgada como un toque de atención para expresar los inconvenientes de mezclar a la iglesia en los asuntos propios. También se usa para indicar la frustración causada por la intervención o la mera existencia de esa institución. Hay quien va más lejos  y  lo utiliza contra cualquier autoridad que suponga un obstáculo insuperable para sus intenciones personales.

Es obvio que cuando Carlos Marx enunció en 1844 en su “Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel” que “La religión es el opio de los pueblos”, no había sido convenientemente alertado de los riesgos de “topar con la Iglesia”.

Si en su “Manifiesto Comunista” de 1848 se hubiera limitado a criticar al capital como gran esclavizador de los pueblos, puede que hasta la propia Iglesia se hubiera puesto de parte de los débiles y oprimidos, al menos en teoría.

Porque se puede razonar todo, menos la fe. Y nadie tiene razones para rebatir la fe, al igual que la fe carece de argumentos para razonar, y ni falta que le hace. Si se cree en algo, se cree y punto.

Igualmente, todo intento de combatir la fe (cualquiera de ellas) está abocada a fracasar. No hay nada más inútil que los estériles debates entre agnósticos y ateos para que las personas de fe renuncien a ella. “Yo soy ateo, por la gracia de dios”, decía Santiago Carrillo. Y añadía “y si estoy equivocado, mejor para mí”

¿Pero qué es la Iglesia? Es una institución que se considera a sí misma fundada por Jesús de Nazaret, cuya misión es la de ser signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano. Sus ministros son todos hombres y mantienen el celibato como seña de identidad exclusiva.

A pesar de no poder casarse, tienen doctrinas “ex catedra” muy peculiares sobre el matrimonio. Aunque no pueden concebir ni dar a luz, opinan sobre la planificación familiar y el aborto con una dureza inapelable. Y si alguien intenta un mínimo debate se expone a escuchar que “esto es dogma de fe”. Y punto.

En este resbaladizo terreno, se hace buena la interpretación de la frase cervantina. Como las garzas somos ovíparas, jamás podremos entender el comportamiento de los vivíparos. Pero eso no nos faculta para criticarlo.

Mejor harían los santos varones apoyando la decisión de cada mujer en cada caso, sea la que sea, prestando todo el soporte y la ayuda necesaria para afrontar la resolución que cada afectada elija, libre e informada de todas y cada una de las consecuencias que se puedan derivar de su elección.

Para una mente tan simple como la de las garzas, las cosas son o no son. Por eso no podemos entender, aunque no lo criticamos, que una decisión puede ser legal hasta hoy, pero mañana se convierte en un delito execrable.

Será cuestión de fe.

lunes, 7 de octubre de 2013

EL BATALLÓN SILENCIOSO



Según los últimos datos oficiales publicados sobre la evolución de esa epidemia nacional llamada “paro”, el desempleo aumentó en 25.572 personas en septiembre, con lo que se rompe la tímida inercia de descensos acumulada durante los últimos seis meses. No obstante, este incremento es el menor que se registra en septiembre desde 2007, lo que debe dar una inyección de moral a los nuevos parados. “No tengo trabajo, pero habríamos podido ser más. ¡Qué suerte!”

El incremento del desempleo se ha visto acompañado por la pérdida de 22.242 afiliados a la S. S. (Seguridad Social, no lo que estás pensando), lo que deja el total de apuntados a las listas del antiguo INEM en 4.724.355 personas. También del lado del empleo, que se queda con 16.305.445 afiliados, es el balance menos malo para el último mes del verano desde el inicio de la crisis. Hay menos cotizantes a la hucha general, pero podría haber sido mucho peor.

La pregunta es ¿Hasta cuándo resistirá la hucha de la Tesorería General de la S. S., sin caer en la bancarrota? Porque si el número de cotizantes (Ingresos) disminuye y el número de parados (gastos) aumenta, esto no hay ministro Montonto que lo salve.

En el apocalíptico libro del Águila de Patmos se narra que un batallón de cuatro jinetes montados en un caballo blanco, otro rojo, otro negro y otro bayo, son liberados para llevar a la Tierra la victoria, la guerra, el hambre y la muerte, respectivamente, aunque solo a este último se le designa por su nombre. Se les identifica por el arco, la espada la balanza y por el poder de matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra.

Este escuadrón ya no monta a caballo, y ha perdido mucha popularidad. Ahora, los cuatro jinetes del apocalipsis son el paro, la corrupción, la banca y los políticos.

Ahora hay un batallón silencioso de eficaces chupatintas que engañan a los pequeños ahorradores con “preferentes” variante de ingeniería financiera del viejo “toco mocho”, “desahuciadores profesionales” que te ponen en la calle a familias enteras, esa cosa intangible, incorpórea e invisible que se llama “mercado” y que hace que suba todo lo necesario para la subsistencia, al mismo tiempo que bajan los salarios ¿verdad, sr. Botín
Y esa factoría de generar desempleo que se llama Gobierno de España que, gracias a su poderosa arma secreta, la reforma laboral, está consiguiendo que este país, destruyendo empleo,  sea cada vez más competitivo en cuanto a mano de obra barata, pero no en cuanto a calidad de producción, gracias al sangrado social que representa el paro, muy superior al DOBLE DE LA MEDIA DE LA UE.

Eso sí, como no somos gente acostumbrada a rendirse, tenemos iniciativas, movimientos sociales, manifestaciones indignadas contra los indignos, solidaridad y ganas de ayudar y un poquito de economía sumergida, que diría el ministro Montonto. Hombre, ministro, si en momentos de agobio social como los que estamos viviendo, en donde resulta que los bancos tienen más beneficios que nunca, ¿cómo no va a haber economía sumergida?

En fin, nadie devuelve lo robado, nadie asume sus corrupciones ni paga por ello, nadie dimite por su mala gestión o meteduras de pata y la culpa es nuestra porque vivíamos por encima de nuestras posibilidades. A fuerza de repetirlo, nos lo terminaremos creyendo.

Una vez más me he equivocado al nombrar al ministro Montonto. Quería decir ministro Cristóbal Montonto.