jueves, 14 de noviembre de 2013

CASUALIDAD Y CAUSALIDAD



Esta Garza, como la policía, no cree en la casualidad. Todo efecto tiene una causa. Si le toca la lotería a alguien será porque ha comprado un décimo y luego los bombos han compuesto el número adecuado. Es ciertamente muy poco probable, pero no imposible. Si te encuentras con alguien o con algo inesperadamente, es porque se han iniciado una serie de movimientos previos que han desembocado en la coincidencia en el tiempo y en el espacio.

Para muchas personas es más cómodo atribuir las consecuencias de sus actos a la casualidad y así se ahorran tener que analizar la causalidad.

Esto mismo ocurrió con Marina y Fuencis, habituales de la Dama de Trébol y con Beatriz, Toya y esta Garza el pasado miércoles. ¿Motivo? Era el cumpleaños de Marina. ¿Efecto? Un café mañanero auspiciado por las modernas aplicaciones informáticas, como dijo José María. “Bienvenida la Tecnología que permite reunir personas ante el aroma de un café”

Creo firmemente en la probabilidad, en los actos y en sus consecuencias. En que todo efecto es consecuencia de una causa y, por lo tanto, la suerte es un término vacío. Decía un torero que no era nada supersticioso porque eso trae muy mala suerte.

Obviamente tampoco creo en la suerte, como Thomas Jefferson. Aunque, con mucha ironía, decía que sí, que creía firmemente en la suerte y había comprobado que cuanto más se esforzaba y trabajaba, más suerte tenía. Causa y efecto.

También es muy importante elegir bien el efecto que se desea obtener. En el centro de formación de ITT España, había un enorme cartel en cada aula que decía: SI EL PRODUCTOR NO APRENDIÓ, EL INSTRUCTOR NO ENSEÑÓ. No hay efecto, luego no hay causa.

El término “productor” era un eufemismo para referirse a los trabajadores. Pero esta última palabra, sinónima de “obrero” era tabú en tiempos de don Claudio. Con todo se creó la Seguridad Social y el Fuero del Trabajo. A este último se lo cargó Felipe González y a la primera se la quiere cargar Mariano Rajoy.

Lo cierto es que la Seguridad Social está en quiebra técnica. Hay menos cotizantes (menos ingresos) y más beneficiarios (más gastos). El hecho “menor ingreso y mayor gasto” tendrá como consecuencia la quiebra total del sistema. Causa y efecto.

Alguien ha descubierto que con lo que se paga a la Seguridad Social por parte de la empresa y los trabajadores, se podría contratar el mejor seguro médico privado y el mejor plan de pensiones. Ergo…vamos a privatizar todo y que cada ciudadano se gestione sus propios seguros y planes de previsión… como en USA. Desde luego no es casualidad lo que está pasando al respecto. Los ojos de presa del capital privado están puestos en la Sanidad Pública y es cuestión de tiempo que se cobren la pieza, mientras los “irresponsables políticos” miran para otro lado.

Con la creación de empleo pasa algo parecido. Como hay iniciativas ciudadanas sin ánimo de lucro de verdad, que ponen sus conocimientos, esperanza e ilusiones en ayudar a la gente desempleada para que obtengan nuevas herramientas, conocimientos y habilidades para mejorar sus expectativas profesionales, el Estado mira para otro lado mientras saca pecho porque hay tres o cuatro parados menos que hace un año. Causa y efecto, pero sin motivo, dadas las circunstancias.

Otros culpan a la Iglesia de los males que aquejan al país, total porque no se limitan a vivir de sus “cotizantes” y aceptan subvenciones del estado, justo igual que los sindicatos de clase. (Se llama sindicatos de clase a la clase de sindicatos que claman cuando se les recortan las subvenciones). A menor cotización y subvención, menor capacidad de actuación en defensa de los intereses de los trabajadores, ya se sabe.

Y ya puestos a atacar a la Iglesia, hay ateos profesionales que hacen proselitismo del ateísmo, algo así como un apostolado pero a la inversa, que celebran “bautismos laicos”, ¡toma ya paradoja mental! (se pueden suprimir las letras “r,a,d,o”). Incluso claman por que se suprima la Navidad. Ilusos. La poderosa federación del comercio no tardaría ni un segundo en ocuparlos militarmente como al planeta Naboo de Star Wars

Claro que argumentan que sólo sería a efectos religiosos. ¿De qué efectos hablan? En los países de tradición cristiana los hijosdeputa lo siguen siendo antes, durante y después de la Navidad, de modo que poco o nada influye el mensaje navideño, excepto en las gentes de buena voluntad.

Y estas, por desgracia, son una inmensa e inconmensurable minoría. Aunque muy necesaria.

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