jueves, 1 de noviembre de 2012

X. ESPECIES Y TRIBUS.


Todos los seres vivos que vuelan y tienen plumas son aves. Los murciélagos vuelan sin plumas,  aunque son mamíferos. El ornitorrinco es un mamífero ovíparo, con pico de pato, pero no tiene plumas, ni vuela. Los avestruces y gallinas son aves, pero nadie puede afirmar que vuelen. La naturaleza tampoco es perfecta, aunque está en ello.
En la familia de los homínidos, la especie homo sapiens es la única con las facultades de inventar, aprender, investigar y crear estructuras lingüísticas complejas, o desarrollar habilidades artísticas como la música, literatura, pintura, escultura.

Hay más de 10,000 especies de aves, es decir, individuos con características físicas y morfológicas claramente diferenciadas, lo que permite distinguir fácilmente a una garza de un gorrión, o de un cormorán, paloma, gaviota, etc., etc.

Muchos antropólogos sostienen que la raza humana es un único grupo; no obstante, por regla general, se admite la pequeña diferenciación de seres humanos por el color y tipo de piel, forma del cráneo y otros aspectos físicos externos.

Hay que retraerse a principios del siglo VIII cuando los humanos árabes ocupan la península ibérica (711), cruzan los Pirineos y son derrotados en Poitiers (734) por el rey franco Carlos Martel. Para establecer un colchón protector y prevenir otras invasiones, el imperio Carolingio cruza los Pirineos y establece la denominada Marca Hispánica, creando condados independientes al frente de los cuales se coloca a nobles francos o autóctonos, según su lealtad al imperio.



Esto condados se fueron independizando a lo largo de los años, y fueron fusionados o absorbidos dando origen a reinos cada vez más importantes. Los más destacados fueron Navarra y Aragón, al sur y el reino de Francia al norte. No obstante, dada la compleja línea sucesoria de muchos enclaves, los tres reinos poseían feudos a ambos lados de la cordillera pirenaica.





Antes del tratado de Corbeil, de 1258, los condados de   Barcelona, Besalú, Vallespir, Peralada, Ausona, Ampurias, Urgel y Cerdanya, eran tributarios de  Luis IX de Francia (sí, San Luis, rey de Francia, hijo de Doña Blanca de Castilla y primo hermano de Fernando III el Santo).  Por el contrario, las posesiones del rey Jaime I de Aragón, sobre Toulouse, Quercy, Narbona, Albi, Carcasona, Termes, Menerbés., Nimes, Rouergue, Millau y Gavaldá eran pretendidas por el reino vecino En definitiva, se puso orden a los dos lados del Pirineo, en una operación política que permitió a ambas partes reorganizar sus territorios.




En un mapa que circula por internet sobre la expansión del cristianismo en occidente hacia 1257 se observa que la frontera del reino de Francia traspasa los pirineos hasta más allá de Barcelona. Este mapa “representa” la situación en 1257, pero NO ES de 1257, como se aprecia en que los contornos geográficos son demasiado perfectos para la cartografía del siglo XIII.



Tras el tratado, la antigua parte franca de lo que restaba de la Marca Hispánica, se considera “agregada” a Aragón y consideran a sus vecinos del sur como “nuevos”, lo que da lugar a no pocos problemas ya que las leyes (usatges: usos y costumbres) de unos y otros eran diferentes.

A finales del siglo XIII el jurista y canónigo Pere Albert redactó las denominadas Commemoracions, un tratado sobre derecho consuetudinario que recogió por escrito los usatges vigentes en su época. Para designar los territorios con payeses de remensa usó el término Cathalunya Veyla o Vieja tierra de Castillos...

Los 8 condados de la Marca Hispánica tuvieron plena jurisdicción hasta el siglo XV.
La única excepción fue el Condado de Barcelona ya que, por el matrimonio del Conde Ramón Berenguer  IV en 1137 con Dª Petronila de Aragón, Barcelona quedó entonces incorporado a la Corona de Aragón pero sin variar su condición de condado.

Los 7 restantes condados (Besalú, Vallespir, Peralada, Ausona, Ampurias, Urgel y Cerdanya) mantuvieron su independencia hasta 1521, cuando el Rey de España Carlos I, nieto del último rey de Aragón, nombró Virrey de Cataluña al Arzobispo de Tarragona, don Pedro Folch de Cardona. Por lo tanto Cataluña no existió como región hasta esa fecha y, obviamente, no pudo actuar nunca antes como entidad histórica unificada. La entidad de mayor rango que tuvo sólo fue la de Diputación General… o Generalitat.

Más aún, el Reino de Aragón estaba integrado por los territorios que hoy lo forman, más todo lo que es la actual provincia de Lérida, más una franja grande del río Ebro hasta el mar, que incluía a Tortosa como ciudad costera. Por lo tanto, podríamos decir que las ciudades importantes del Reino de Aragón eran Jaca (la primera capital que tuvo cuando aún era Condado), Huesca, Lérida, Zaragoza, Tortosa y Teruel. Todo eso era el territorio auténtico del reino cuya corona tenía don Jaime "el Conquistador".

El Tratado de Corbeil está escrito en latín y comienza con las palabras : “Es universalmente conocido que existen desavenencias entre el señor rey de Francia y el señor de Aragón , de las Mallorcas y de Valencia, Conde de Barcelona y Urgel , señor de Montpellier; por lo que el señor rey de Francia dice que los condados de Barcelona, Besalú, Urgel, etc... son feudos suyos ; y el señor rey de Aragón dice que tiene derechos en Carcasona , Tolosa, Narbona, etc....”.

Esa es la síntesis de lo firmado en el documento cuya importancia radica en que se firmó 29 años después de la reconquista de Mallorca y 20 años después de la del Reino de Valencia. Ergo, es imposible que Cataluña conquistara Mallorca (Les illes, como dicen) y Valencia.

Para una garza, la especie humana es única, por lo que nunca podrá entender esa manía tan arcaica de agruparse en tribus para diferenciarse unos de otros.

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